Enfermedades transmitidas por los alimentos: ¿van en aumento?
David G. Nyachuba
Las enfermedades transmitidas por alimentos constituyen una amenaza seria a la salud pública. Los Centros para la Prevención y el Control de las Enfermedades estiman que cada año se producen en los Estados Unidos 76 millones de casos de intoxicación alimentaria, que derivan en 325.000 internaciones y provocan 5000 muertes.
En dos informes publicados recientemente por la red FoodNet de control bromatológico activo se reveló que las infecciones por salmonella, campylobacter, shigella, cryptosporidium y Escherichia coli productor de toxina shiga (STEC) 0157 continúan siendo las causas principales tanto de la cantidad como de la incidencia de las enfermedades transmitidas por alimentos confirmadas por laboratorio en los Estados Unidos. Según el Departamento de Agricultura de ese país (USDA, por sus siglas en inglés), las intoxicaciones alimentarias representan para la economía estadounidense un costo anual que oscila entre U$S10 y 83 mil millones. Los recientes brotes agudos de enfermedades transmitidas por alimentos abonaron la tesis de que ese tipo de enfermedades y de otras concomitantes ha ido en aumento durante los últimos años. Sin embargo, se cotejaron datos suministrados por los centros toxicológicos y los resultados demuestran que no se registraron mayores cambios en la incidencia de las intoxicaciones alimentarias causadas por agentes patógenos comunes entre 2008 y los 3 años anteriores (período 2005-2007). No obstante, a pesar de haberse intensificado los esfuerzos de prevención, las enfermedades transmitidas por alimentos siguen siendo un problema persistente en los Estados Unidos.
Los alimentos pueden contaminarse en cualquier punto del proceso continuo fundado en el principio “de la explotación a la mesa”, incluso en la propia cocina de los hogares. Por ende, la reducción del riesgo de ocurrencia de este tipo de enfermedades y las intervenciones de control deberán implementarse en cada paso del proceso de preparación de los alimentos, según el concepto “de la explotación a la mesa”. Además, es necesario contar con programas más efectivos de formación en materia de seguridad alimentaria para manipuladores de alimentos y consumidores. Las estrategias deberían tomar en cuenta las tendencias relacionadas con la inocuidad alimentaria, entre ellas, la producción en gran escala y la amplia distribución de los alimentos, la globalización del abastecimiento de los alimentos, el hábito de salir a comer afuera, el surgimiento de nuevos agentes patógenos y la creciente población de consumidores en situación de riesgo.
Copyright © 2010 International Life Sciences Institute |